Sep 15, 2016

Hicieron una fiesta

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Recientemente una amiga muy querida me estaba contando lo que pasó cuando una de sus compañeras menos querida se retiró de la empresa donde trabajaban juntas…hicieron una fiesta.

Generalmente se estila que le hagan algún tipo de despedida a quienes se van (almuerzo, compartir, salida o algo así) sin embargo a este personaje lo dejaron ir sin más, para luego hacer entre todos, una fiesta cuando ya se había ido.

La joven en cuestión hacía su trabajo y entregaba las cosas a tiempo -claro sin pensar ni un poquito en la milla extra- pero aparte de eso tenía una actitud con respecto al trabajo y la vida tan tóxica que sus compañeros literalmente hicieron una fiesta cuando se fue.

¿Qué incluía esta actitud tóxica? Quejas interminables de lo infeliz que era en su trabajo y cómo en cualquier otro sitio pagaban más, sarcasmo hiriente con sus compañeros cercanos, mala educación (no dar/responder buenos días, gracias, por favor), altanería con sus supervisores, victimismo y frustración continua hacia los requerimientos de otros con el más explícito lenguaje corporal del que se pueda hacer uso. Su sola presencia cambiaba el ánimo en el equipo.

Muchas veces no nos damos cuenta de nuestra actitud hacia la vida y lo que tenemos, dejando de lado la apreciación y el agradecimiento por lo que sí hay y enfocándonos exclusivamente en lo que nos falta. Pide a otros que te digan qué puedes mejorar, escucha sin juicio y haz lo necesario para cambiar. A todos se nos permiten nuestros 5 minutos de “la vida apesta” de vez en cuando y hasta un día completo en algunos casos más desesperados, pero estar permanentemente en un trabajo, un país, una relación o cualquier lugar del universo con la actitud de “la vida apesta” no es saludable para nosotros y puede afectar también negativamente a otros.

Sé que muchos van a pensar “esa es otra gente o yo no soy así” pero hay que evaluarse objetivamente. Por las redes corre un reto de pasar 30 días sin quejarse yo te invito a que te retes por 30 días a tener buena actitud; empieza por contar las veces que te quejas, te frustras, te pones de mal humor o eres mal educado en el día, para ver si estás añadiendo o no a la negatividad que ya tanto tenemos en el mundo y partir de allí haz los cambios que tengas que hacer. Tu paciencia, tolerancia, respeto e inteligencia emocional van a ser de gran ayuda en este periodo.

Mantente pendiente de tu actitud hacia la vida, problemas, situaciones que no nos gustan y retos inesperados tendremos siempre, es parte del trato de estar aquí, lo importante es cómo los enfrentamos. Recuerda que al final, todos nos vamos a ir y me imagino que no te gustaría que hicieran una fiesta con bombos y platillos para celebrar tu partida, cuando ya no estés.

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